Érase una vez

Así empiezan los cuentos. No somos sujetos pasivos, sino que tenemos la oportunidad de escribir nuestra propia historia, reconducirla una y mil veces, reinventarnos cada día; solo debemos elegir hacerlo.

En la vida de cada uno de nosotros existen factores que no podemos controlar y que se presentan de imprevisto. Las historias no siempre tienen un final feliz, existen problemas y dificultades. Pero a pesar de eso, podemos elegir la forma en qué hacemos frente a todas esas adversidades y contratiempos.

Cuando una persona siente que tiene la capacidad, por mínima que sea, de decidir sobre su propia vida, independientemente del resultado, se siente mejor, mejora su autoconcepto y es capaz de asumir de un mejor modo lo que le ocurre.

Piensa qué quieres hacer, cómo lo quieres hacer, búscale un sentido a lo que haces y no dejes de creer que puedes escribir tu propia historia.

 

 

 

 

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